En busca de un caballito de mar

Fecha de publicación : 2010

Lugar : Lima, Perú

Autores : Verónica Linares

Ilustradores : Marcos Torres

Editorial : Grupo editorial Norma

Colección : Torre de papel, serie amarilla

Número de edición : 1era edición, 3 reimpresiones

Número de páginas : 96

ISBN : 978-9972-09-337-1

Depósito legal : 2010-08607 (Perú)

Salomé, Sabina y Simón son tres hermanos que viven en La Paz y nunca han visto el mar. Ellos sueñan con vivir grandes aventuras y sobre todo con encontrar un caballito de mar de siete colores. Luego de buscarlo hasta en un basural, deciden partir muy lejos para llegar hasta el mismo mar. Novela corta a partir de los 9 años.
Premios y distinciones

Finalista en el Premio Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Norma Fundalectura (2008).
Incluida en la lista de "300 libros iberoamericanos para niños y jóvenes recomendados por el Plan Nacional de Lectura". Ministerio de Educación de Argentina, (2011).

Iincluida en la lista de los libros recomendados por el Banco del Libro de Venezuela : "Los mejores libros para niños y jóvenes 2013"
Incluida en la lista de "Los recomendados: Una década de Literatura Infantil y Juvenil boliviana (2000-2010) Academia Boliviana de LIJ.

Fragmentos

RESEÑA DE ISABEL MESA GISBERT (Escritora y miembro de la Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil)

Verónica Linares es una autora boliviana identificada con los niños más pequeños. Los guantes de Agustina, Clemencia la vaca que quería ser blanca, Matilde la paloma verdiazul y Zacarías son obras magníficamente bien escritas que la convierten en la mejor escritora boliviana dedicada a los primeros lectores.

Este año Verónica nos sorprende con un libro para otro grupo de niños (a partir de los 11 años). Se trata de En busca de un caballito de mar publicado recientemente por Grupo Editorial Norma en su colección Torre de Papel que relata una historia muy boliviana pero que involucra un mensaje universal: la búsqueda de nuestros sueños.

Salomé Sabina y Simón son hijos de una vendedora de frutas que vive en la ciudad de La Paz. Salomé tiene un único cuento de hadas que lleva a todas partes y allí ha visto que las princesas usan falda y cintas en el pelo. Ella se viste igual, porque se siente una princesa y todos los días lleva a sus hermanitos al "escondite". Allí, por órdenes de la "Princesa Salomé", todos deben encontrar cosas para ella y ponerlas en un aguayo. La princesa tiene la esperanza de encontrar un minúsculo caballito de mar de siete colores, un caballito que le hace recordar al padre que un día se marchó y no volvió.

Cada vez que llegan a casa y revisan los tesoros que están en el aguayo, Sabina y Simón ven entristecer a su hermana mayor porque no está el caballito de mar que ella anhela tener, pero de alguna manera ella sabe que no puede descansar hasta encontrarlo.

A modo de ayudar a Salomé a encontrar su caballito de mar, Simón y Sabina parten hacia el río con la idea de encontrar un caballito de río. Ellos solo desean que Salomé sea feliz, incluso han encontrado una vieja revista de la que sacan unas fotografías de caballos para regalárselas a su hermana que poco se parecen a lo que realmente busca Salomé.

La memoria de su padre no la deja en paz. Salomé recuerda esa noche de luna que echada sobre la hierba junto a su padre, él le cuenta de un viaje que quiere hacer al océano y a mares lejanos. Ni su madre ni sus hermanos comprenden la obsesión de la Princesa por encontrar al caballito de mar. Salomé les explica que ése es el tesoro que ella busca, que no sabe bien por qué. Tiene algunos recuerdos en la cabeza, imágenes que no puede borrar. Piensa en el padre y no sabe por qué ese caballito la persigue día y noche. ¡Tiene que descubrirlo!

En esta novela corta, Verónica Linares entiende que todos los niños persiguen un sueño. En el caso de Salomé, la autora incluye el tema del abandono del padre que afecta tremendamente a la niña mayor. Es la única de los tres hermanos que tiene un vago recuerdo del padre que un día se marchó buscando el mar. Y Salomé no tiene paz en su vida hasta encontrar a ese caballito que le abrirá una pequeña puerta de esperanza para creer que su padre todavía la recuerda como a su princesa.

A lo largo del relato la autora hace una interesante relación de la diversidad geográfica de la ciudad de La Paz con la vida de Salomé. Así las flores del parque botánico sirven para la coronación de la princesa, el trópico yungueño abastece de fruta a la madre, el Valle de la Luna le trae a la memoria una conversación con el padre, y el Illimani es la ilusión de una montaña que con su inmensidad oculta aquel océano al que ella quiere llegar. Y como destino final de los sueños de esta niña está el mar, ese mar que es un símbolo de nostalgia pero a la vez de pertenencia de cualquier boliviano. Salomé un día se levanta y convence a sus hermanos de llegar hasta el mar sin tener la más remota idea de las distancias ni de lo que pueda ocurrir en el camino porque ese es su verdadero sueño. Así Verónica Linares hace coincidir un anhelo boliviano representado por el padre soñador cuya única meta en su vida es conocer el mar, y el anhelo de Salomé de encontrar un objeto marino que la una al recuerdo del padre en el que su perseverancia es su mejor bandera.

Una novela para niños de fácil lectura y llena de suspenso, con unas simpáticas ilustraciones de Marcos Torres, que no en vano ha sido elegida finalista en el concurso más importante de Latinoamérica como es el "Premio Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil Fundalectura 2008".